domingo, 4 de agosto de 2019

Unidades productivas: La hacienda colonial (Siglos XVI al XIX)



La hacienda colonial fue una explotación rural extensa, descapitalizada y auto-suficiente, que sustentó los objetivos sociales de la élite dominante, la cual utilizó el sistema de servidumbre para su beneficio, y cuyo poder se sustentó en la explotación minera en un primer momento, y la producción agrícola después,  en el marco de una economía ‘‘cuasi feudal’’, poco tecnificada y con salarios abonados en especie y no en dinero.
Desde 1530 se introdujo en estas unidades productivas el cultivo de la caña de azúcar, que requería mayores inversiones, concentrada en manos de señores que podían acceder a la tecnología y esclavos africanos. Simultáneamente, se dio la expansión de las estancias de ganados, sobre todo en puntos de población minera, generándose así un proceso de integración, funcionando las minas como polos de atracción para las numerosas oleadas de población. Con la expansión minera y su capacidad de consumo, fueron desarrollándose pueblos agrícolas especializados, haciendas y ranchos agropecuarios.  Esto se tradujo en una mutación geográfica, por la multiplicación ganadera, a lo cual se sumó la despoblación indígena, que generó muchas tierras disponibles. La ganadería era diversificada: cría de caballos y mulas para carga, ganado menor para carne y lana, y el desarrollo de una economía de extracción sobre el vacuno para la exportación de cueros. También supieron tener lugar las huertas, viñedos y obrajes textiles.
El caballo y la mula sirvieron como transporte y herramienta militar. Por esta razon por su vinculación con los centros mineros (carga y transporte), más los efectos positivos generados por la caída demográfica (disponibilidad de tierras) aquellas unidades que se encontraban cerca de las rutas de acceso a los puertos, se dedicaron, también, a la exportación de cereales, especialmente trigo.
La hacienda fue una forma de vivienda colectiva, en donde se daban relaciones sociales entre los terratenientes, peones, indígenas y esclavos. Se debe pensar en los modos de vida de los propietarios, generalmente  criollos descendientes de los primeros conquistadores (con cierta tendencia a la concentración de las tierras y riquezas), muy diferentes a los del resto de los trabajadores (capataces, peones arrendatarios o trabajadores temporarios) generalmente indios, mestizos y mulatos.

Imagen de una típica hacienda colonial.

                                     Hacendado (o patrón de estancia).
                                     Nativos trabajando en una encomienda.

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